La
KTM 250 EXC deriva de la 400, de la cual hereda toda la parte ciclo
y de la que únicamente se diferencia por la adopción de
los siguientes elementos genuinos: cilindro, culata, escape, carburador
Keihin de 35mm. con bomba de aceleración, centralista, y embrague.
Se comenzó utilizando el mismo - seis marchas - de la 400, pero
tuvieron algunos problemas, porque las últimas tres relaciones
quedaban muy largas y hubo que acortarlas. Los técnicos se ocuparon
de solucionar los problemas y la dejaron lista para competir...y ganar
un Mundial.
Si por algo se destaca precisamente esta moto es, además de por
su elevada potencia, por su facilidad de uso. En su prodigiosa respuesta
motriz se combinan progresividad y elasticidad con una nada despreciable,
para tratarse de un cuatro tiempos tan pequeño, capacidad de
empuje. En ningún momento se detectan brusquedades, ni tampoco
hay motivos para quejarse de vibrantes pistonadas. Podemos salir de
los regímenes bajos con desahogo y, sean cuales fueren las condiciones
del terreno, vamos a percibir una sensación de motricidad realmente
impactante. 
Por otro lado, a estas alturas ya nadie cuestiona lo acertado o no que
pueda resultar incorporar un botón de arranque, aunque ello traiga
consigo un incremento de peso: caer con una 4T en una especial y disponer
de arranque eléctrico supone, en el peor de los casos, un considerable
ahorro de tiempo.
Facilidad de uso al arranca, facilidad de uso al girar el puño
derecho, y...facilidad de uso al meterte en una curva y dejar la moto
horizontal. La KTM 250 se deja tratar despiadadamente y es de esas motos
que invitan a tirarte a los ángulos sin demasiados miramientos:
nunca te va a sorprender con una mala palabra o con una insana reacción.