PILOTOS DE LEYENDA

TORSTEN HALLMAN

No es raro observar en los más prestigiosos Grandes Premios, como se dirige a los boxes un elegante personaje con estilo y clase, un hombre que en el ambiente del cross se distingue por sus gestos comedidos, seguros, su aspecto distinguido y noble.
Todos los conocen como el ingeniero Hallman, el poderoso hombre de negocios, sueco dueño de la Torsten Hallman Racing Inc. con sede en La Mesa, California (Estados Unidos). Todos se esfuerzan en mantener relaciones comerciales con él, pero pocos son los que reconocen al gran piloto, cuatro veces campeón del mundo en la categoría 250cc., tan famoso como para marcar una época, definida por los aficionados como la "Epoca de Hallman".
Nunca tuvo el aspecto de un auténtico corredor de Motocross. A sus naturales dotes de piloto y a un perfecto estilo, unió siempre una gran capacidad técnica, hasta el punto de haber contribuido poderosamente a la puesta a punto de la Husqvarna y posteriormente de la Yamaha.
Nacido en Vistka (Suecia) el 12 de Agosto de 1940, se dedicó desde chico a los estudios musicales y difícilmente podía haber sido de otro modo ya que sus padres, músicos los dos, lo educaron en el mundo del arte.
A los 15 años dejó los estudios de música y siguiendo los pasos de su hermano, asiduo participante de carreras de velocidad, consiguió su primera moto a los 16 años, y a los 18 ya era campeón de Motocross en la categoría Junior.
Sin querer convertirse en un profesional, el joven Hallman, se matriculó en el politécnico de Göteborg y en 1967 obtuvo el diploma de ingeniero mecánico.
En 1959 entró en el equipo Husqvarna disputando además del campeonato de Cross, el de Trial con notables resultados en ambos.
En 1960 tuvo un accidente en el cual se fracturó la clavícula pero al año siguiente, volvió a las pistas en el GP de Finlandia y obtuvo su primer éxito tras una excelente actuación.
En 1962 es campeón del mundo tras derrotar a las motos inglesas, imbatibles hasta entonces, como la Greeves de Bickers y las BSA de Smith y Lampkin. Después de ganar 7 GP, fue reconocido como indiscutible campeón. La Husqvarna estaba exultante de satisfacción y le permitió al campeón dedicarse a la puesta a punto del motor que también fue imbatible en 1963.
En 1964, se confió demasiado al ganar los 2 últimos campeonatos y eso le jugó en contra, ya que perdió el título en manos de Jöel Robert.
En el 65, tampoco le fue bien y fue relegado por el soviético Arbekov, pero al año siguiente, Hallman volvió a ser el Rey del Motocross, a pesar de los esfuerzos de Robert y Arbekov.
En 1967, inscribió por cuarta y última vez, su nombre en el libro de oro de los campeonatos del mundo.
Luego llegó la fase descendente, donde firma con la japonesa Yamaha pero al año siguiente se retira de las competiciones aceptando continuar en calidad de ingeniero. Se encargó de la puesta a punto de la nueva 250cc. experimental.