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Jeff
Smith está considerado en Inglaterra no sólo "el
maestro" del motocross, sino además un piloto legendario.
Efectivamente, Smith cuenta en su activo con nueve títulos nacionales
y dos mundiales ganados contra adversarios de gran categoría.
Lo que más atrae de su carrera es que se ha prolongado veinte
años y constituye un puente entre dos épocas, ya que sus
lecciones las aprendieron los gigantes del pasado y su valor lo emulan
los ases actuales.
Joël Robert dijo a Smith que era un piloto duro, implacable con
sus adversarios y dominador supremo de cualquier circuito y que para
ser tratado como su igual había que mostrarse necesariamente
más fuerte que él. Lo que más impresionó
a Robert fue la capacidad de Smith para dosificar sus propias fuerzas
independientemente de la dureza del circuito; y en esto el propio campeón
belga reconoce que nunca llegó a igualarle ni conocer a nadie
capaz de ello.
El sueco Torsten Hallman, cuatro veces campeón del mundo, añade
que, en su opinión, Jeff Smith ha sido un adversario que nunca
ha conocido la palabra rendirse: es el único corredor que, salvo
por accidentes mecánicos, siempre ha corrido hasta la meta sin
ningún tipo de reposo y con absoluto desprecio de los momentos
de desfallecimiento físico. Una vez terminada la carrera, Smith
lo primero que ha hecho siempre es dedicarse personalmente a su motocicleta
y si era preciso viajaba hasta la fábrica para buscar los recambios
necesarios para la puesta a punto.
Smith se ha "forjado" la reputación de hombre frío
y poco sociable, atributo que muchos han confirmado al tratar de abordarle
en el box. Smith siempre ha declarado que no le gusta perder el tiempo
y menos parlotear cuando está en juego una competición.
Hay que aclarar que los viejos corredores no tenían las cosas
tan fáciles como los divos actuales.
Su primer título lo obtiene a los treinta años, a una
edad que él considera dura, tanto física como psicológicamente.
En 1964 se proclamó vencedor en la última prueba que se
celebró en España. Smith, habría llegado cuatro
días antes de la carrera para ambientarse y estudiar minuciosamente
el circuito.
En consecuencia Jeff Smith se proclamó campeón del mundo.
Pero muy pronto, el nuevo campeón sería víctima
de notables problemas psicológicos. Al comenzar la temporada
de 1965, Smith no estaba bien preparado para defender su título:
con treinta años cumplidos, fuera de peso, con poco entrenamiento,
ya pensaba en retirarse de las carreras por haber logrado su sueño
de ganar el título.
Pero algo en su interior se rebeló en el último momento
y se dedicó a entrenarse durante 85 días con el campeón
olímpico Maurice Herriott. Una dieta drástica y un entrenamiento
a fondo bastaron para devolver la forma al campeón, que inició
la temporada 1965 muy bien preparado y, a diferencia del año
anterior, ganó el título con gran margen de ventaja cuando
aún faltaban tres carreras para cerrar el campeonato. Estos (según
sus propias palabras) fueron los años dorados a los que sucedieron
los años de plata: en 1967 conquistó su noveno título
de campeón inglés y en el segundo puesto mundial ( siempre
en la categoría de 500 cc.) detrás del alemán oriental
Paul Friedrichs. En 1955 Smith había conquistado su primer título
nacional, y doce años más tarde seguía en la brecha.
Smith nació en Lancashire, el 13 de febrero de 1935; fomentó
su pasión por el motocross su propio padre, quien, cuando su
hijo cumplió la edad para obtener el permiso para conducir, le
regaló una dos tiempos de segunda mano. Pero su carrera oficial
comenzaría al firmar un contrato de piloto de trial con la Norton
y participar en la dura prueba de los Seis Días de Escocia. El
joven Smith respondió a la confianza que su padre le otorgara
en 1951 ganando una medalla de oro en los Seis Días, a los dieciséis
años.
Pero repentinamente rescinde el contrato con Norton como consecuencia
de un telegrama en el que se invitaba al joven piloto inglés
a devolver la máquina alquilada; Smith nunca ha explicado los
motivos. A partir de entonces comienza su colaboración con BSA,
que duraría veinte años. Al cerrarse el departamento de
carreras de BSA por falta de producción de la empresa, podemos
decir que a nadie afectaría tanto la medida como a Smith. "Me
parece haber trabajado todos estos años para nada", comentó
al saberlo.
En 1972 Jeff Smith, el corredor inglés más famoso, dijo
adiós a Inglaterra y se trasladó a Canadá para
trabajar como piloto de pruebas de la Can- Am. No es casualidad que
los modelos de Can- AM se hayan vuelto tan competitivos en motocross.
También se ha llevado a Canadá muchos recuerdos de los
años de oro, entre ellos la famosa condecoración MBE que
le otorgaron en 1970.
Jeff Smith es el único corredor de motocross que posee este galardón
que pone de relieve su entrega a este deporte.
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