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Benedicto
Caldarella, nacido el 1º de septiembre de 1940, estuvo siempre
ligado al motociclismo -herencia de su padre Salvador-. Desde muy chico
se crió rodeado de motos que su papá preparaba para competir
y Chiche siguió sus pasos.
Su historial como piloto nace a los 12 años cuando un amigo le
presta una Gilera 150cc. Al ser menor de edad, no tenía la posibilidad
de correr dentro del Calendario de la Federación Argentina de
Motociclismo por lo que solo participó de algunas carreras en
circuitos callejeros, demostrando que tenía pasta.
Después surge la oportunidad de probar una 500cc, con la que
compitió sin poder llegar a la bajada de la bandera a cuadros
por la rotura del motor.
Junto con su padre deciden desarmar la moto por completo y volverla
a montar con piezas nuevas. Para esto visita la fábrica Gilera
(en Carlos Spegazzini, Pcia. de Bs.As.) de donde retiró repuestos.
Todos los que seguían de cerca las actuaciones de los pilotos
que representaban la marca, lo recibieron y atendieron muy bien para
que nada le faltara en el armado de su moto "Saturno". 
En ese mismo año corrió también en el Premio Primavera
organizado por el Buenos Aires Moto Club con pilotos que se acercaron
de Uruguay y, pese a algunos inconvenientes, nada le impidió
lograr el triunfo en su segunda carrera.
De aquí en más compitió esporádicamente
llegando así a la carrera más importante de la República
Argentina que contaba con la presencia de campeones sudamericanos, de
donde salió con el premio Ferrucio Gilera en una mano y una Gilera
150cc. a estrenar que daban como premio en la otra. El presidente del
Moto Club Argentino y directivos de Gilera decidieron cambiársela
por una Saturno Corsa para así tener dos motos para encarar la
temporada del año siguiente.
En 1960 "Chiche"se convirtió en el piloto más
ganador. Al terminar la temporada tenía el título de Campeón
Argentino y el de Campeón Sudamericano (luego de correr en Chile
y Uruguay).
En 1961 sólo participó de algunas competencias ya que
tuvo que realizar la conscripción militar obligatoria, pero igualmente
ya sentía que su moto no estaba a la altura de las nuevas máquinas
que habían llegado al país.
Habló
con la gente de Gilera acerca de la posibilidad de que le den algo superior
a la Gilera Saturno Corsa 500cc. pero la respuesta fue negativa. Fue
por esto que decidió comprar una Matchles inglesa usada. En la
temporada del `61 alternó la Saturno para los circuitos cortos
y la Matchles para los circuitos veloces. Ese año terminó
tercero en el Campeonato Argentino.
En 1962 sólo utilizó la Matchles. Largaba en punta pero
por distintos motivos nunca lograba finalizar.
Ya al terminar la temporada se corría el Gran Premio de la República
Argentina donde había puntos en juego por el mundial, pero tenía
muchos problemas con su máquina por lo que no se creía
que fuera a obtener una buena posición, pero con muchísimo
esfuerzo y persistencia sorprende a todos llevándose la victoria
absoluta en el "Grand Prix Mundial".
En 1963 en el Gran Premio de Argentina se mide con Mike Hailwood y su
MV Agusta. Para esto llega a la Argentina Giuseppe Gilera y Benedicto
le pide una moto más rápida para tener con que hacerle
frente al Gran Premio Ferrucio Gilera. Faltando tan solo dos semanas
para el evento, le avisan que viene en un buque de línea italiano
dos Gilera "quattro", un mecánico (Giovani Fumagalli)
y todos los elementos necesarios para encarar una nueva temporada, aclarándole
que una moto era para entrenamiento y la otra para competir, pero que
no sienta ningún compromiso de ganar ya que se las enviaban al
solo efecto de saber si él se adaptaba a las motos y si las motos
estaban en condiciones de competir.
Después de testearlas bastante por fin llega el día de
la clasificación. No logró hacer el mejor tiempo solo
porque le habían dicho que no salga a correr a nadie, todo lo
hacía como si fuese un entrenamiento. En las rectas cambiaba
a las 9000 vueltas y en las curvas trataba de andar rápido, buscando
el radio ideal para esa moto.
Dividida en dos series larga la primera detrás de Jorge Kissling
con una Norton quién comenzó a sacarle un segundo por
vuelta. Llegando a la mitad de la serie ya había tomado ritmo.
Entonces alcanza, supera y comienza a batir el récord de vuelta
Mike Hailwood del mes anterior logrando mejorarlo en un segundo.
En la segunda manga largó en punta y vuelta tras vuelta fue repitiendo
esos tiempazos de la primera hasta que bajaron la bandera a cuadros
antes del final porque ya se estaba haciendo de noche. En el diario
"La Nación" del lunes decía "un avión
entre los mosquitos", ya que el carenado blanco de su moto había
terminado verde después de la cantidad de insectos que cosechó
esa tarde.
Luego vinieron las carreras en Santa Fe y Uruguay de donde regresó
con dos triunfos.
Al
poco tiempo recibe un telegrama de Italia del commendatore Gilera donde
decía que lo enviaban a la primera carrera del Mundial de 1964
que se corría en Daytona. Así fue como comenzó
a correr el Campeonato del Mundo de Motociclismo de Velocidad pero sin
mucha suerte ya que pocas vueltas antes de terminar la carrera, se le
traba el cambio y se ve obligado a desertar.
También corrió en Italia por la copa de oro Shell y en
Holanda y Bélgica rompiéndosele el motor en ambas oportunidades.
Tomó la decisión de no continuar y esperar el Gran Premio
de las Naciones (Monza) y en una de las últimas fechas logra
el tan ansiado segundo puesto detrás de Mike Hailwood con un
récord de vuelta absoluto a 196 km/h de media.
Gilera se vendió y no quisieron competir más "...y
junto con la fábrica se fueron mis ilusiones de seguir compitiendo
para esta marca y esta familia que por aquellos tiempos, cuando uno
se casaba con una marca, se comprometía a no cambiar"...
En el `65 dejó las dos ruedas e incursionó en el automovilismo
obteniendo el sub-campeonato en la F2 Argentina.
Actualmente "Chiche" vive con su familia en Florida (pcia.
de Buenos Aires) donde tiene un negocio de motos. Realiza test y cuando
surge algún evento especial participa, como el que se realizó
el 13 y 14 de mayo de este año en Monza (Italia), donde se reunieron
todos aquellos pilotos que alguna vez corrieron para Gilera.
Esta es la historia de un hombre que no sólo supo ganarse el
respeto de la gente sobre las dos ruedas, sino que también se
ganó el cariño del público porque además
de ser un pilotazo, es una gran persona.
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