La
infalible GSX-R1000 gana con Corser la primera manga, mientras la
Fireblade de Vermeulen hace lo propio en la segunda, batiendo a la
999 de Laconi con la bandera de cuadros a la vista. En Supersport,
el triunfo corresponde al japonés Fujiwara con una de las Honda
oficiales.
El
intento de atraer a los aficionados de las MotoGp está dando
frutos a medio madurar. La empresa promotora FG Motorsport, propiedad
de los hermanos Flammini, quiere que tanto España como Italia
rindan también pleistecia a las Superbike, como sí lo
hacen en otros países como Alemania y Gran Bretaña. El
desembarco con todas las luces en Valencia no tuvo el resultado esperado,
pero el optimismo volvió a crecer tras la llegada a Monza, donde
cerca de 90.000 espectadores se entusiasmaron con la cuarta fecha del
campeonato de las motos de producción. 
Y parte de ese entusiasmo se debió al trabajo realizado por Gianluca
Nannelli, puesto que estuvo peleando por la victoria en Supersport y
fue protagonista del pelotón de punta en SBK pese a tener que
largar una de las carreras desde boxes.
La primera manga de Superbike se salió de la normalidad vista
desde que se inició el año. Pese a la victoria de Corser
y el segundo puesto de Kagayama, los hombres de Suzuki debieron luchar
bastante para sacarse de encima a las Ducati de Laconi y Toselan. Quien
más trabajo tuvo fue el japonés, ya que él se encargó
de aguantar el ritmo de las motos rojas mientras el australiano intentaba
escaparse. El
quinto puesto después del cuarteto de punta fue para Andrew Pitt
con la mejor de las Yamaha, mientras que Muggeridge salvó el
honor de Honda terminando sexto.
Justamente un piloto de Honda sería uno de los protagonistas
de la segunda manga. Debiendo abandonar en los primeros tramos de la
batería inicial por la rotura del motor, Chris Vermeulen integró
el vistoso pelotón de ocho máquinas que desde la largada
se pelearon en cada curva y cada frenada por la victoria.
La mayor parte del tiempo fue Laconi el líder, seguido por la
dupla de pilotos de Suzuki, las Honda de Vermeulen y Muggeridge, su
compañero Toseland, la Yamaha de Pitt y la Kawa de Chris Walker.
La caída de Kagayama obligó a mermar el ritmo de Corser,
quien se vio sorprendido por su coterráneo Vermeulen. El australiano
de Honda se cortó en la persecusión de Laconi y entre
ambos definieron la manga. 
El desenlace fue justo en la última vuelta, con un par de infartantes
maniobras tras superarse en dos ocasiones y sólo un arriesgado
derrape por parte de Vermeulen, cruzando su moto al ingreso de la recta
de meta, le aseguró la primacía sobre la Ducati del francés.
En Supersport, la inesperada aparición del local Gianluca Nannelli
trastocó los planes de Honda. En vez de un enésimo uno-dos
“tranquilo” para la dupla del equipo del holandés
Ten Kate, Sebastián Charpentier y Katsuaki Fujiwara debieron
transpirar en forma para quedarse con los primeros lugares. Fue victoria
del japonés, seguido por su compañero de equipo y tercero
Nannelli, pero sólo porque se pasó de largo en un frenaje,
sino…
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