Cuando
nos preparábamos para uno de los desenlaces más apretados
de los últimos tiempos, la edición número 27
de la carrera a Dakar dejó de lado los resultados estadísticos
para hablar de muerte. En menos de 24 horas, dos pilotos perdieron
la vida. Uno de ellos, Fabrizio Meoni era toda una leyenda dentro
de los raids faraónicos, al punto de ser bautizado como el
Rey del Desierto.
Imprevisible.
Esta es la palabra que mejor cae para una rápida descripción
de la prueba a Dakar. En un instante se puede pasar de la gloria al
desastre total. Por eso los conocedores de tan exigente competencia,
nunca se anticipan a los hechos. Uno puede estar liderando la general
con un margen de horas, pero nadie asegura que el último tramo
a orillas del Lago Rosa en Senegal sea simplemente un trámite.
Ni el más avezado y experimentado está libre de sufrir
alguna complicación. Y el caso de Meoni es prueba de ello.
El toscano había anticipado en la largada de la prueba en Barcelona
que este sería su último Dakar. Nadie le creyó,
ya que muchas veces amagó con retirarse pero el fuego sagrado
volvió a convocarlo. Lamentablemente para él, esta vez
fue cierto, aunque no de la manera que todos quisiéramos.
La carrera encaró este lunes la segunda semana, el tramo más
determinante, y sin un favorito a la vista. El lote de punta en la categoría
motos, se mostraba compacto, con no más de 20 minutos entre primero
y quinto, con varios pilotos que –a su turno- se habían
adjudicado algún parcial. Nadie se cortó solo en la delantera
(como viene sucediendo en autos, con un Peterhansel cada vez más
cómodo) y las largas etapas en territorio de Mauritania y Mali
iban a ser decisivas para conformar la provisional de las primeras posiciones
en búsqueda de Dakar.
Tal como sucedió el año pasado, David Fretigné
con la Yamaha 450 WR 2WD se quedó con los dos aperitivos en tierra
española (Castelldefels y Granada), haciendo prevalecer la doble
tracción en los cortos pero veloces tramos de playa. Luego, una
vez cruzado el Mediterráneo, el primer contacto con suelo africano
debió anularse por la intensa niebla que impidió (sólo
para las motos) el despegue de los helicópteros de asistencia.
Un casi desconocido Andy Caldecott se hizo con la quinta etapa, llegando
a la trascendencia general luego de estar en el Dakar gracias a la generosa
colaboración de los compañeros de cerveza en un pequeño
bar de su Australia natal. Recién en la sexta jornada, cuando
la marcha se puso dura, un “duro” bajo todo concepto se
hacía notar. Fabrizio Meoni ganaba uno de los parciales más
exigentes hasta ese momento y comenzaba a asomarse como candidato, pese
a la regularidad que traían en la general el español Marc
Coma y el francés Cyril Després, dos de los potables ganadores
de la nueva generación. La séptima jornada presentó
retrasos de hasta 50 horas. La organización había anunciado
que sería de navegación completa y hubo muchos que se
extraviaron. Para Fretigné, fue la satisfacción de volver
a poner a su Yamaha primera entre la jauría de KTM, mientras
que el desdichado Meoni trepaba al primer lugar. Dos días más
tarde, los Comisarios Deportivos revisaban la clasificación general
y colocaban varias penalizaciones, entre ellos a Meoni, ya que omitieron
varios puntos de control con GPS (no controles horarios) cuando se había
especificado que eran de imprescindible paso para cumplir con la navegación
completa. Al
respecto, el toscano había protestado por el recorrido de 2005,
argumentando que era menos aventurero que en el pasado y que obligaba
a utilizar demasiados instrumentos electrónicos de navegación
que, a su gusto, impedían correr los riesgos que siempre amó.
Como consecuencia de tantos retrasos, la siguiente jornada (la octava)
fue anulada para esperar la llegada de los pilotos extraviados. El español
Isidre Esteve Pujol consiguió afianzarse en los primeros planos
de la general al imponerse en la novena etapa, una de las últimas
antes de encarar la mitad decisiva de la carrera.
Después de una jornada de descanso en Atar, la décima
prueba fue un ida y vuelta al medio de la nada y el desierto con base
en esa localidad. El recorrido, exigente como pocos, fue el primer éxito
parcial para el francés Després, aunque la faz deportiva
quedó a un lado tras conocerse la noticia de la muerte del español
José Manuel Pérez. Bioquímico de profesión
y piloto amateur, Pérez había sufrido una caída
en el transcurso de la séptima etapa y fue operado de urgencia
en Dakar para extirparle el bazo y un riñón. Desafortunadamente
la evolución no fue la esperada y murió cuando era trasladado
a España para una mejor atención.
Casi sin sobreponerse del duro trance, la caravana volvió a sacudirse
con la trágica muerte de Fabricio Meoni en la undécima
etapa trajo nuevamente el drama a la carrera (debido a un paro cardíaco,
según los organizadores, producto de un fuerte golpe que le ocasionó
la fractura de la médula cervical). En la llegada de ese parcial
Marc Coma fue el mejor, aunque nadie tuvo ganas de comunicárselo,
había otras noticias para dar. Como señal de duelo por
la pérdida de “el Africano”, se decidió no
correr la etapa 12 (sólo las motos, no los coches ni los camiones)
por los que pilotos viajaron en avión hacia la próxima
salida.
Andy Caldecott ganó la etapa 13, pero el espíritu de los
punteros ya no es el mismo. Al punto que el brasileño Jean DeAzevedo
(Campeón del Rally Dos Sertoes) se queda con el siguiente parcial,
en una notable labor teniendo en cuenta su condición de piloto
particular; mientras que la larga y decisiva jornada de Tambacounda
a Dakar (una de las más difíciles de los últimos
tramos) queda para Després con augurio de victoria final. El
paseo de sólo 31 kilómetros a orillas del Lago Rosa fue
para el americano Kellon Walch, otro de los que vio la victoria parcial
también por primera.
Al igual que Cyril Després, vencedor absoluto en Dakar pero sin
festejos. 
Las estadísticas dirán que en esta edición hubo
doble participación argentina, Orlando Terranova y Pablo Levalle
(ambos con sendas KTM 660) se animaron al desafío y tuvieron
diversos resultados. Terranova, abandonó en la novena etapa mientras
marchaba muy bien en el vigésimo segundo puesto de la general;
mientras que Levalle llegó a las playas de Dakar en un meritorio
puesto 68.
Pero tanta satisfacción no alcanza para cubrir la tristeza por
este Dakar trágico. Las muertes de Pérez, Meoni, un par
de motociclistas asistentes y un niño senegalés, hizo
trepar a 48 el registro de víctimas fatales en 27 años
de competencia. Un número demasiado macabro por tratarse de un
desafío deportivo y una llamada de atención para revisar
los cómo y los por qué de tanta muerte en una aventura
a la cual sólo le cae bien un calificativo. Imprevisible.
CLASIFICACION
GENERAL
1. Cyril Després (FRA/KTM) 47h27m31s
2. Marc Coma (ESP/KTM) a 09m17s
3. Alfie Cox (SAF/KTM) a 11m29s
4. Isidre Esteve Pujol (ESP/KTM) a 11m51s
5. David Fretigné (FRA/Yamaha) a 33m36s
6. Andy Caldecott (AUS/KTM) a 48m11s
7. Jean De Azevedo (BRA/KTM) a 1h27m41s
8. Giovanni Sala (ITA/KTM) a 1h33m05s
9. Chris Blais (USA/KTM) a 1h53m10s
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