LO MEJOR DE LA SEMANA
EL AYER, DE PASEO POR EL PARQUE

Puntuales, como el “five o’clock tea”, los líderes de cada categoría en Gran Bretaña ganaron de punta a punta. Dovizioso en 125, Pedrosa en 250 y Rossi en MotoGp aburrieron a los 82.091 declarados espectadores que se dieron cita para la novena fecha.

Señales de televisión con programas de hace 30 años, casas de anticuarios y expertos en antigüedades, artículos cotidianos de otras épocas que cobran ahora un valor inaudito, diseños en la vestimenta que reflejan el espíritu de otras décadas. Pese a que desde siempre los seguidores de los vehículos clásicos tuvieron su espacio en la sociedad con realización de paradas, encuentros, marchas y competencias, hoy más que nunca todo lo relacionado con el ayer parece cobrar vida y estar “de onda”. Como una paradoja gramatical: “lo viejo es la moda” y por eso no causó sorpresa que ante la convocatoria del Moto Club Rosario fueran más de cien los inscriptos previos a su Rally 91 aniversario. Sí en cambio llamó la atención, la cantidad de asistentes que tuvo la manifestación, organizada en una zona especialmente elegida para un paseo o salida dominical y donde los ocasionales transeúntes sumaron todo su entusiasmo a la movida retro.
En total fueron 140 los inscriptos y, mientras que 122 cumplieron con el recorrido de tres vueltas al trazado de 3.900 metros, solamente 7 debieron abandonar y 11 definitivamente no largaron. En tandas de doce vehículos, la primera vuelta sirvió a los participantes para marcar un registro, tratando de repetirlo (a la décima de penalización) en las dos restantes, pero fue tal la abrumadora participación masiva de motos clásicas y antiguas, que no hubo tiempo para realizar las pruebas de gymkhana y lentitud que también formaban parte del programa del rally.
Del parque rodante, entre tantos ejemplares hubo para todos los gustos. Desde modelos finamente restaurados, identificados como tales sólo por conocedores de fino y exquisito paladar (el tanque de combustible de tal o cual año venía decorado de esta u aquella manera), o a simples motos “viejas” rescatadas de vaya uno saber qué oscuro rincón pero con la fortuna de estar todavía en funcionamiento.
El recuento estadístico marca que de los 140 inscriptos, hubo un total de 38 marcas diferentes, siendo Gilera quien se llevó las palmas con 15 ejemplares. De cerca, le siguieron Puma y BMW con doce motos cada una y un poco más atrás Honda y BSA con nueve modelos por marca. ¿Queda alguna duda que hubo de todos y para todos? No podemos ocultar que en Argentina, un país latino e itálico por excelencia, las peninsulares Gilera debía ser mayoría, pero también en su época lo nacional como Puma tuvo sus adeptos, así como la clásica mecánica bóxer germana de BMW. Si después un coloso japonés comenzó a inundar el mercado con sus modelos llegados de oriente a fines del siglo XX es otra historia (ya que al tener fecha de producción a partir de 1970 se considera material antiguo). Historias como las que deben contar también las británicas y finas BSA, representantes de toda una época.
Después, el panorama de cilindradas también fue amplio, desde los simples 48cc de una Siambretta, a los portentosos 1200 de las mastodónticas Indian o Harley Davidson. En el otro extremos, ejemplares solitarios de marcas que tal vez fueron famosas en otras latitudes, pero que aquí tuvieron poca repercusión como Terrot, HRD, DKW, Crawdet o Motobi.
Motos de paseo o de competición, clásicas de formas voluptuosas o simples velocípedos motorizados conformaron junto a la indumentaria de época de algún conductor una fisonomía en retrospectiva que sólo necesitó de un tono sepia para sentirse verdaderamente en su lugar.
Un deleite para los amantes de lo clásico, un volver a vivir por un trazado histórico, un renacer para una cultura hoy en boga y un pasado vivo y presente para las generaciones futuras.