LO MEJOR DE LA SEMANA
SUPERMOTARD: DERRAPES, SALTOS Y LOCURAS

La nueva modalidad está tomando cada vez más auge en el mundo motociclístico. Su mayor característica es que justamente no tiene una tipología definida. Ni Cross, ni Velocidad, ni Speedway, ni Enduro. Tiene tan poco compromiso con lo conocido, como el conocimiento que más de un avezado piloto puede tener para incursionar en ella.

La novedad surgió en un rincón de Europa, cuando a algunos pilotos en camino del retiro se les ocurrió incursionar en circuitos asfaltados de no más de 2.500 metros y con muchas curvas (tipo kartódromo) con motos pura sangre derivadas del Cross pero variando las dimensiones de las ruedas así como el tipo de caucho a emplear. A este condimento explosivo de bruscas aceleraciones, derrapes y frenadas, le agregaron un tramo de tierra suelta y, ¿por qué no? algún que otro salto. La iniciativa prendió primero en crossistas, pero después se sumaron velocistas de primer nivel y, a partir de allí, cualquier “corajudo” con ganas de pelearse arriba de la moto con condiciones de piso cambiantes y exigentes.
De esta manera quedaron determinadas las características fundamentales del Supermotard. De Francia saltó al resto del continente y de allí no demoró mucho en cruzar el océano para desembarcar en los Estados Unidos y terminar de desparramarse por el resto del mundo.
Argentina entró en la era Supermotard en el receso vacacional del 2002/2003, con un par de pruebas de presentación en horario nocturno. Brasil arrancó por la misma época, Chile lo descubrió el año pasado y Venezuela lo está poniendo en práctica por estos días.
Para aquellos países donde el motociclismo de alto nivel no alcanza a destacarse por los altos costos, el Supermotard resultó una alternativa válida por su economía de preparación. El campeonato que se corre en nuestro país se nutrió de las mismas motos que participan en el C.A.M. -el legendario Certamen Argentino de Motociclismo en óvalos de tierra-, manteniendo en un principio la misma mecánica y hasta utilizando los óvalos modificados.
Aunque la norma más respetada del Supermotard radica en el empleo de un trazado mixto que combina un 70% de asfalto y el 30% restante en tierra, en muchos lados (y en Argentina especialmente) esa libertad porcentual varía y se adapta a las posibilidades existentes. Es así como, en aquellos lugares donde se respeta la relación 70/30, el porcentaje de tierra suelta puede ser una chicana, un par de retomes muy cerrados o un par de saltos encadenados (tipo meseta baja). Aquí, al predominar -y preferir los pilotos- la superficie compacta de los óvalos, comenzó utilizarse parte de los curvones y varias entradas hacia la parte interna del circuito. Hoy, si bien ya hay verdaderos equipos especializados en la materia, la escalada en costos no es tan importante como en otras disciplinas.
Durante su primera temporada completa el Supermotard Argentino visitó trazados “mixtos” como los de Resistencia, Avellaneda y Las Parejas y otros completamente “no asfaltados” entre los que figuraron: Rufino, Ordóñez, San Francisco, Esperanza, Rojas, y Arata. Este año, la alternancia entre tierra y asfalto viene repartida, ya que el calendario se inauguró en el kartódromo de Santa Fe (todo asfalto), siguió en Rufino y Jujuy (ambos de tierra) y el primer fin de semana de agosto la categoría pasó por Avellaneda (en un trazado con las dos opciones).
Las clases que intervienen en nuestro país son dos: 125cc y Open (donde participan motos de diferente cilindrada y motores de dos y cuatro tiempos), pero en otras regiones como en Venezuela existen diferentes modalidades que incluyen scooters y hasta divisiones infantiles.
El rafaelino Cristian Argüello y el juninense Javier Lucero fueron los campeones del torneo nacional que marcó la apertura del Supermotard en Argentina. En campeonato 2004, con cuatro fechas disputadas, tiene a Gustavo Bassi, Leandro Peluccio, Hernán Villacreces y Ramiro Gándola como principales protagonistas de esta especialidad con toques autóctonos. Porque, si bien el Supermotard no fue una idea “nacional”, el origen folcklórico con sus raíces del C.A.M. y aquellas modificaciones para adaptarla a las posibilidades existente, le han conferido un aire criollo como no se ha visto en otros lares.
En el primer mundo, en Europa y Estados Unidos, el Supermotard respeta sí o sí aquella relación 70/30, generando en esa mezcla de tierra-asfalto un atractivo especial al permitir reunir a especialistas de distintas modalidades en un mismo escenario; al punto que no es raro ver peleando codo a codo en medio de saltos y derrapes a Kevin Schwantz con Jeremy McGrath. ¿Cosa de locos, no?