MOTOS DE LEYENDA

BMW (Parte 2)

En 1928 BMW decidió entrar en el campo automovilístico y construyó bajo licencia una versión del Austin Inglés. 1929 trajo muchos cambios: chasis resistente a la torsión, por 1ra vez una motocicleta equipaba suspensión posterior, y un completo equipo eléctrico, claxon y cuentakilómetros que hasta el momento estaban considerados como accesorios extras, que el cliente debía pagar aparte. Esta nueva BMW, la R16, fue un ejemplo de finura, lujo, y tecnología de vanguardia.
En 1935 aparecieron la R12 y la R17 con horquilla delantera telescópica. No era la 1ra en el campo motociclístico, pero si la 1ra verdaderamente moderna y que incorporaba amortiguadores hidráulicos en una motocicleta de serie.
Durante los años que duró la 2ª Guerra Mundial, la BMW abandonaría la producción de máquinas civiles para concentrarse por completo en la fabricación de motores para aviones y en la poderosa R75, con sidecar, para las Fuerzas Armadas. La R75 era un verdadero vehículo todo terreno, con rueda motriz en el sidecar y una transmisión muy complicada, con 2 cajas de velocidades de 4 velocidades cada una, 4 para el asfalto y otras tantas para terrenos accidentados.
Al cabo de 4 años, BMW se encontraba ante la hecatombe: el 11 de Abril de 1945, Hitler ordenaba la total destrucción de las fábricas. El director de la BMW Kurt Donath, pensando en el futuro decidió no cumplir la orden.
Pero inevitablemente, fue mucho lo que se perdió. Toda la maquinaria para construir automóviles y motocicletas pasó a la vieja fábrica de Eisevach que en 1945 estaba en manos de los rusos, lo que permitió a estos construir la motocicleta Ural.
Una vez la economía alemana se hubo consolidado, BMW obtuvo en 1950 autorización para reemprender la fabricación de máquinas de grandes cilindradas.
La RS de 1953 no causaba demasiada impresión con sus escasos 50CV, pero a partir de 1956 la RS se volvió competitiva, Zeller se clasificó 4º en la Isla de Man y finalizó la temporada con el subcampeonato de la categoría 500cc. detrás de Surtees.
A pesar de tan magníficos resultados al final de los años 50 la producción de BMW descendió a unos pocos millares de unidades al año, y como la venta de automóviles no presentaba mejores perspectivas, todo el mundo esperaba el fin de la marca. Los accionistas de la compañía, con su iniciativa y fidelidad a la casa, hicieron posible la superación de la crisis. En 1961 apareció la nueva serie de automóviles que llevó a BMW a su relanzamiento. Pero los ingenieros del departamento de motos continuaban preocupados, todos los beneficios provenían de los automóviles y en la práctica, el único cliente de las motos era la Policía. Sin embargo la empresa seguía fiel a la producción de las 2 ruedas.
La época moderna de BMW comenzó con la serie /5 en 1969, una moto técnicamente perfecta sin competencia en el mercado. A lo largo de los años se fueron incorporando numerosos avances técnicos, especialmente en el motor.
Pese a sus profundos cambios, las BMW siguen siendo esencialmente las mismas: máquinas espléndidamente construidas, dotadas de motores de 2 cilindros horizontales opuestos y transmisión por árbol.